Este texto se publicó originalmente en inglés en Medium el 5 de Febrero de 2018.

Hace ya algo de tiempo desde que escribí aquí cosas que realmente pienso o me importan. Y no me gustaría sonar aghora como un ejemplo de nada o un mentor inspiracional. La verdad es que posiblemente acabe sonando como alguien que quiere ser uno de esos gurús de internet de la nueva era. Justo el tipo de personas que habitualmente me desagradan.

De todas formas, esta vez, en vez de llenar esto con una pequeña descripción y muchos emojis, me gustaría escribir lo que creo. Sin casi fotos, sin emojis: solo palabras. A menudo antes de irme a dormir me gusta escribir lo que pienso en mi app de notas, y en ocasiones eso acaba convirtiéndose en una nube de ideas o textos como éste. No es para vosotros, es para mí.

Últimamente he estado pensando en lo mucho que la vida puede cambiar y cómo de responsables somos con esos cambios. Ahora creo firmemente en la importancia de luchar y esforzarse por lo que uno quiere. Y el problema es que no hemos sido educados para ésto. De verdad. La mayor parte del tiempo nos enseñan a aceptar que la vida es dura y que algunos objetivos no son fáciles de conseguir. Nos enseñan a pensar que hay un montón de gente con talento ahí fuera mejor que nosotros, y por supuesto que los hay!. Muchas veces nos educan en la mediocridad y en esa actitud autoconformista. Claro que te dicen que tienes que trabajar más duro, claro que te dicen que tienes que ser mejor, más listo, perfecto, estudiar más. Por supuesto.

Pero nadie habla de sueños. Nunca. Nadie te dice que tienes que luchar por ellos incluso si son difíciles de conseguir y están lejos. Nadie te anima a ello. Y deberían hacerlo.

Estos últimos años me he dado cuenta de una cosa (bueno, de muchas en realidad) y es la gran cantidad de personas que nunca siguieron sus sueños. He estado constantemente aunque de manera disimulada preguntando a personas: “¿Eres feliz con tu vida? ¿Eres feliz en tu trabajo? ¿Lo amas? ¿Es lo mejor que sabes hacer?” Si. Y sé que son preguntas raras y a menudo incómodas pero siempre soy el experto en hacer preguntas incómodas como un niño. Y sorprendentemente la respuesta a éstas preguntas me mostró gente resignada a hacer y ser el tipo de personas que otros querían que fueran.

Pero nadie habla de sueños. Nunca. Nadie te dice que tienes que luchar por ellos incluso si son difíciles de conseguir y están lejos. Nadie te anima a ello. Y deberían hacerlo.

“Me hubiera gustado haber estudiado fotografía pero acabé siendo ingeniero porque mis padres y yo pensamos que era para mí mejor estudiar una carrera univesitaria”. Me dijo una buena amiga. “Yo quería estudiar fuera pero no fui suficientemente valiente para mudarme a otra ciudad lejos de mi familia y mis amigos y empezar desde cero. Ahora realmente me arrepiento de ello y de esa estúpida decisión y a menudo le doy vueltas en mi cabeza ¿Cómo hubiera sido mi vida?”. – Oí de otra persona. A veces, las experiencias involucraban directamente a terceros: “Entonces tenía novio y no quería estar lejos de él y mudarme a otro lugar. El no me apoyó. Después de un tiempo rompimos. Aquel mismo día me dí cuenta de cómo de importante es tomar tus propias decisiones y tener el control de tu propia vida sin pensar demasiado en lo que otros piensen o digan”. – Dijo una chica.

“Yo quería hacer algo relacionado con diseño, como tú, pero bueno… ya sabes… en España no estudias diseño en la universidad y aún mucha gente quiere decir orgullosamente que tiene una carrera universitaria aún cuando su trabajo es una gran mierda. Así que me dijeron que fuera a la Univerisdad. No soy feliz con mi profesión, constantemente miro mi reloj esperando a que el día acabe”. – Dijo otro. “Carlos, claro que a nadie le gusta su trabajo… porque son trabajos”. – Me dijo otro. Y yo sonreí porque quizás entonces a mi tampoco me encantaba el mío pero aún creo en la idea de que es posible amar tu trabajo. No intenté convencerle de nada porque su respuesta mostraba una completa falta de pasión y realmente no puedo luchar contra eso, ni tampoco es mi tarea.

“Vivo mi día esperando al final de la jornada, mi semana esperando al fin de semana y mi año esperando a las vacaciones. No lo soporto”.“Quería ser cocinero desde que era un crío. Pero es muy difícil, me dijo mi padre. Ahora odio mi trabajo, para mí es simplemente una forma de sobrevivir e intento hacer en mi tiempo libre cosas que me gustan y me hacen feliz. Pero tengo la sensación de que soy un malísimo profesional porque no tengo ninguna pasión por ello”.

Y así todo.

Todos los sueños de esas personas fueron directamente a la basura. Sólo porque otros pensaron que no eran suficientemente buenos. Y no es justo.

Yo debería admitir que soy suertudo en eso, porque cuando era más joven me dejaron hacer exactamente lo que quería y no me equivoqué. Y ahora, estos últimos días me he dado cuenta que estoy exactamente en el lugar que quería estar. Haciendo lo que quiero hacer y rodeado por personas apasionadas que aman lo que hacen y creen firmemente en ello. Nada podría ser mejor. He trabajado durante un tiempo para esto y claro que tendré que seguir haciendolo, pero merece la pena.

Todo esto me hace ahora mismo levantarme cada día lleno de energía, trabajar horas y horas y aún así estoy feliz con ello. ¿Y sabes qué? Ahora quiero tener esta sensación por el resto de mi vida: no me importa si estoy dibujando letras o haciendo otra cosa completamente diferente. Simplemente quiero sentir siempre que estoy dando lo mejor de mi y que estoy motivado. Estoy en un momento donde puedo ver que merece la pena trabajar duro, luchar y seguir haciendolo. Puedes conseguir lo que quieras si trabajas y das los pasos necesarios. Y quiero que esto sea un late motive.

Y además, volveré aé este texto en el futuro cuando tenga que enfrentarme a cosas complicadas. Posiblemente me ayude a recordar que siempre merece la pena seguir los sueños.

Una última cosa: Nunca es tarde para soñar de nuevo y darte una segunda oportunidad (incluso podrías darte una tercera, cuarta, quinta o incluso sexta… a quien le importa!). Por ejemplo, la chica que quería ser fotógrafa está ahora trabajando en ello. Y seguro que lo conseguirá, como todas las cosas buenas que consigue.

Claro que no es fácil tocar tus sueños. Claro que hay problemas y dificultades y posiblemente sea una batalla que no tiene final. Pero en el futuro, cuando te preguntes a tí mismo: “¿Estoy dando lo mejor de mi y haciendo lo que quiero hacer?”  Asegurate de que la respuesta es SI. Entonces, todos esos problemas se habrán esfumado y serán simplemente fantasmas.